La tarde del diez de marzo de dos mil veinte fui a hacer la compra a un supermercado «Condis» situado a medio km aproximadamente del lugar donde resido. Ya llevaba tiempo evitando comprar cerca de casa para evitar encontrarme con mi padre
Aquella noche me sentí especialmente agotado. Sentía el peso psicológico del acoso físico y mental del que estaba siendo objeto desde hacía meses. Aquella noche no pude comer ni dormir bien.
Al día siguiente mi estado mental fue empeorando hasta el punto que decidí acudir a urgencias a pedir ayuda. Fue en psiquiatría.