Pasaron muchos meses desde aquella amenaza sin que yo supiera nada de mi padre.
Un día me llamó mi madre para hacerme saber que el «monstruo» iba a denunciarme porque, según él decía, yo le había robado algo que a día de hoy sigo sin saber de qué se trataba. Le dije a mi madre que si quería denunciarme allá él. Cómo ya he señalado antes, no había sabido absolutamente nada de él desde el día de su amenaza ni había tenido nada que ver con sus asuntos. Se lo estaba inventando y a mí me parecía interesante que lo denunciara para poder desenmascararlo de una vez por todas.
Pasaron los días y nada más supe de sus intenciones de ponerme denuncia alguna. Presentí que lo único que buscaba era atormentarnos con sus invenciones a mi madre y a mí pero que de ahí no pasaría.