Habría pasado como un año aproximadamente desde aquel uno de mayo de mil novecientos diecisiete.
Mi madre me había citado en su casa para recoger algo que había preparado. No me debería llevar mucho tiempo recogerlo y volver a donde yo vivo muy cerca de donde viven mis padres.
Pero antes de que yo me fuera llegó mi padre (el monstruo). Pretendí irme pacíficamente pero no hubo lugar. Me llamó gandul y me amenazó con mandarme al hospital aunque tuviera por ello que ir a la cárcel. Y su frase mágica: «Este vive mejor que yo». Tras una disputa que mi madre atajó me fui de aquel lugar.
El maldito estaba dispuesto a llevar a cabo sus amenazas de un modo u otro.